La Basil­ica Menor de Nues­tra Señora de la Cari­dad Coro­n­ada, sede canónica de Nues­tra Her­man­dad es un impor­tante cen­tro de la devo­ción católica local, pues se trata del Tem­plo donde res­i­den dos de las imá­genes de mas arraigo y tradi­ción sec­u­lar de San­lú­car de Barrameda,Nuestra Señora de la Cari­dad Coro­n­ada y Ntro. Padre Jesús Nazareno.
Nues­tra Señora de la Cari­dad tras una larga serie de mila­gros, fue procla­mada en 1618 Patrona de San­lú­car de Bar­rameda y de todos los esta­dos de la Casa de Medina-​Sidonia. El año 1965, la ima­gen fue coro­n­ada canóni­ca­mente por el Car­de­nal Arzo­bispo de Sevilla Bueno Mon­real, por con­ce­sión del papa Pablo VI y fue des­ig­nada Alcaldesa Per­petua de la Ciu­dad.
En 1997 el San­tu­ario fue ele­vado a la dig­nidad de Basílica Menor por breve de S.S. El Papa Juan Pablo II. El año 2002 el mismo pon­tí­fice proclamó a la Vir­gen patrona canónica de la ciu­dad. El antiguo San­tu­ario hoy Basílica de la Cari­dad es una pieza fun­da­men­tal del Con­junto histórico-​artístico de San­lú­car de Bar­rameda, declar­ado como tal en 1973.

El tem­plo fue con­stru­ido entre los años 1609 y 1613 por el el arqui­tecto Alonso de Van­delvira, mae­stro mayor de la Casa de Medina-​Sidonia, en estilo manierista. Sus patronos fueron Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zúñiga, VII Duque de Medina-​Sidonia y su mujer Ana de Silva y Men­doza, cuyos restos mor­tales reposan en él. El san­tu­ario era una fun­dación propia de la Casa Ducal, gob­er­nada por capel­lanes nom­bra­dos direc­ta­mente por el duque, cuyo numero estaba entre los diez y los doce. Junto con la igle­sia, existía un hos­pi­tal de mujeres, un cole­gio de niñas huér­fanas y otro de niños. La igle­sia con­taba con una capilla musi­cal for­mada por diver­sas voces e instru­men­tos.
El mate­r­ial de con­struc­ción que pre­dom­ina es el ladrillo y la mam­postería, aunque las por­tadas, el cam­pa­nario, la cubierta y los enmar­ques de ven­tanas están real­iza­dos en can­tería. La planta de la Basílica es de cruz latina, con una sola nave a la que se abre capil­las. El crucero está cubierto por una cúpula casi plana sin tam­bor, coro­n­ada por lin­terna. El exte­rior de esta igle­sia es bas­tante sobrio y en él desta­can la torre y sus dos por­tadas. La fábrica es de ladrillo encal­ado y de piedra, reserván­dose este mate­r­ial en las por­tadas, molduras de los vanos, cor­nisas y ante­pe­chos.
La por­tada de los pies está for­mada por un arco de medio punto, a cuyos lados se super­po­nen nichos con escul­turas dis­puestos entre colum­nas adosadas jóni­cas en el primer cuerpo y entre pilas­tras cor­in­tias en el segundo. La por­tada lat­eral del lado del evan­ge­lio, situ­ada tras el muro y reja del com­pás, es más sen­cilla y está for­mada por un hueco adin­te­lado. Esta por­tada con­sta de dos cuer­pos, el infe­rior con un ancho entabla­mento sobre el que se dispone un fron­tón curvo par­tido y de donde arranca una alta hor­nacina muy plana, que se eleva en el para­mento entre pinácu­los y se remata con un fron­tón recto.
La torre, real­izada en piedra, con­sta de dos cuer­pos. El primero es de base cuadrada con un hueco en cada frente y el segundo octog­o­nal, prác­ti­ca­mente ciego y rematado por un cupulín. En su com­posi­ción se uti­lizan pilas­tras adosadas.

En el inte­rior de la igle­sia destaca el retablo del Altar mayor, de estilo muy clásico, for­mado por tres cuer­pos, tres calles y ático y dec­o­rado con pin­turas alu­si­vas a la vida de la Vir­gen y reli­car­ios. El pro­grama icono­grá­fico se com­pleta en los diver­sos altares y para­men­tos con diver­sas pin­turas, como el Árbol de Jesé, en parangón con el árbol genealógico de los Guz­manes, la Res­ur­rec­ción de Cristo y otros. Asimismo la Basílica ha con­tado tradi­cional­mente con una impor­tante colec­ción de reliquias y piezas de orfebr­ería don­adas por la Casa de Medina-​Sidonia.

Además de Nues­tra Her­man­dad, rad­i­can canóni­ca­mente en la misma las Her­man­dades de Ntra. Sra de la Cari­dad Coro­n­ada y la Fran­cis­cana Her­man­dad de Nue­stro Padre Jesús de la Humil­dad y Pacien­cia y Nues­tra Señora de las Lágri­mas.
Se encuen­tra nues­tra Her­man­dad defin­i­ti­va­mente en este Tem­plo desde el año 1835, aunque en dos peri­o­dos ante­ri­ores (18101814) y (18211823), tam­bién fue acogida entre los muros del mismo por los avatares políti­cos de aque­lla época (invasión de las tropas france­sas y desamor­ti­zación de Men­dizábal).
Posee la Her­man­dad altares pro­pios en la Basílica Menor de Nues­tra Señora de la Cari­dad Coro­n­ada, eje­cután­dose el actual Camarín de Nue­stro Padre Jesús Nazareno en el año 1925, medi­ante una cuestación pop­u­lar entre Her­manos de la Cofradía y Devo­tos. En el año 1965 se real­iza la remo­ción y reha­bil­itación del Retablo de Ntro. Padre Jesús Nazareno por la donación de un devoto, susti­tuyén­dose el de madera pin­tada orig­i­nario, por el actual de Már­mol en tonos rojos y marfil. Dicho Altar y camarín se encuen­tra en el Crucero en el lado de la Epís­tola. A ambos lados del cucero, en la fachada frontal, se encuen­tran dos retab­los pare­jos que aco­gen las imá­genes de Nues­tra Señora de la Amar­gura y San Juan Evan­ge­lista.

Placa Con­mem­o­ra­tiva de la Eje­cu­ción del Camarín de Ntro. Padre Jesús Nazareno

Retablo de San Juan Evan­ge­lista